¿Te ha ocurrido que de repente tienes una cita especial y sientes que tu piel no está tan suave como deseas? En esos momentos sientes mucha prisa por hacer algo que haga más agradable tu piel al tacto. Pero para evitar llegar a esos momentos “de emergencia”, lo mejor es prevenir y empezar desde ya a tratar tu piel para que luzca radiante y delicada a la vez.

Existen muchas cremas que nutren e hidratan la piel, pero puedes ayudarlas en su objetivo si consumes o aplicas productos naturales que otorguen propiedades curativas, regenerativas y cualquiera que te beneficie. También será útil modificar algunos de tus hábitos y formas de tratar tu piel.

A continuación, algunos consejos útiles que puedes aplicar desde ya para lograr tener una piel más suave y lozana.

1. Aplica cremas exfoliantes

Estas cremas ayudar a limpiar los poros y eliminan cualquier suciedad que haga la piel más áspera e impida que se regenere la capa más superficial de la piel.

Como puede ser un tratamiento algo agresivo, lo mejor será que lo apliques una vez a la semana o cada dos semanas.

Si no tienes una crema exfoliante, agrega azúcar, sal o café a tu crema favorita.

2. No dejes de hidratarla

Si todavía no tienes el hábito de hidratar tu piel todos los días con una crema, será mejor que empieces a acostumbrarte, porque de ello depende que la piel siempre parezca más joven de lo que en realidad eres.

Si recibes un aruño y la piel no está hidratada, rápido se pondrá blanca esa zona y te dolerá más de lo común. Así podrás saber si tienes una piel seca.

3. Consume agua

Así como puedes nutrir e hidratar la piel desde su capa externa, también puedes hacerlo desde dentro. El agua es el mejor mecanismo que tenemos para hidratar todo el organismo, claro está, así que, si tomas la cantidad de agua correcta, eso tendrá consecuencias positivas en la apariencia y salud de tu piel.

Lo ideal es beber dos vasos de agua antes del desayuno, tres durante toda la mañana y tres más entre la tarde y la noche.

4. Come alimentos con vitamina E, D y C

Estas vitaminas previenen los daños que causan los rayos UV y estimulan la regeneración de la piel. Las frutas cítricas son una fuente indiscutible de vitamina C, cómelas recién cortadas o toma sus jugos acabados de exprimir.

También puedes comer zanahorias, plátanos, tomate, leche, atún, etc.

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