En busca del éxito y de esa anhelada productividad, cada vez son más las personas que le abren la puerta al exceso de trabajo y con ello, a un gran peligro para la salud, pues lo cierto es que se trata de una práctica que fácilmente puede llevar a la muerte.

En Japón, por ejemplo, a este fenómeno sociolaboral se le conoce como Karoshi un término que significa ni más ni menos que muerte por exceso de trabajo y del cual se vienen recogiendo estadísticas con el objetivo de documentar las cifras reales de victimas que deja, lo que para algunos no es más que un mito urbano.

Cuando la vida gira alrededor del trabajo

De acuerdo a varias investigaciones, si se hace una comparación con quienes laboran una menor cantidad de tiempo, aquellos que trabajan 55 horas semanales o más son los que mayores riesgos presentan de padecer enfermedades coronarias e infartos.

Por lo tanto, el abandono a jornadas laborales extenuantes y a periodos prácticamente interminables de estrés y tensión, van mermando poco a poco al bienestar al punto tal de que el descanso deja de ser una alternativa y es entonces cuando cuerpo y mente colapsan.

Así las cosas, además de lo mencionado anteriormente, es preciso revisar con detenimiento la falta de sueño y el hecho de permanecer demasiado tiempo en la oficina sentado frente al escritorio, pues estos son factores que van sumando al riesgo latente de terminar infartado en cualquier momento.

Si se considera que más allá de una compensación financiera, muchos trabajadores se exigen de esta manera para sobresalir y proyectar una imagen de respeto o quizás porque no quieren defraudar a sus jefes, es bastante lo que se encuentra en juego y a lo que lamentablemente pocos prestan atención, y es que el equilibrio entre la vida laboral, familiar y social nunca debe perderse de vista.

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