Asociado de manera directa con la sensualidad y la pasión, si se trata de los efectos que ocasionan los colores en el cerebro, según una gran cantidad de estudios, es el rojo el que nos hace sentir atractivos y mucho más deseables sexualmente. Por tratarse de una tonalidad impactante, en un principio aporta gran seguridad, pero esto no es todo, agrega una especie de dosis de disponibilidad erótica que impacta tanto al que lleva la prenda como a quien la percibe.

Con reacciones biológicas debidamente sustentadas de por medio, este color consigue inspirar una serie de sensaciones que se asocian a la sangre, a la vida, a la intimidad, a la reproducción y por supuesto, a la sensualidad.

La gran influencia del color rojo

Aquellas personas que se visten de rojo, inmediatamente empiezan a sentirse mucho más sexis y preparadas para enfrentar las situaciones, lo que se complementa con la imagen de mayor disponibilidad sexual que reflejan ante los demás.

Cuando la intención es capturar la atención de ese alguien especial, se ha comprobado que lucir prendas rojas aumenta notablemente las posibilidades y la explicación a este fenómeno se encuentra ni más ni menos que en el reino animal ya que la sexualidad es por defecto, totalmente primitiva.

Si se tiene en cuenta que las hembras de chimpancés y babuinos cuando se encuentran ovulando, se sonrojan para atraer el macho que se convertirá en su pareja sexual, en los seres humanos ocurre algo similar que se concreta a partir de esta tonalidad.

De acuerdo a la psicología del color rojo, este enciende el calor, es fuego, felicidad e invita a la cercanía. Se trata de un tono dominante y lleno de energía que también puede invocar la inmoralidad y la falta de la razón al dejar que sean las pasiones las que tomen el mando.

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